Podología general.

La quiropodia consiste en el tratamiento podológico de las alteraciones en piel y uñas del pie.
Las alteraciones más frecuentes tratadas mediante quiropodia son:

  • Hiperqueratosis y callosidades: eliminación de las durezas, helomas (callos), IPK….mediante deslaminación y limado de las mismas, descargas de la zona afectada o corrección de la deformidad causante mediante ortesis de silicona y tratamiento de la infección existente necesario.
  • Papilomas: verrugas producidas por el virus del papiloma humano. Este virusa se contagia por contacto directo en lugares húmedos como duchas, vestuarios, piscinas…..Suelen producir dolor punzante y se reproducen rápidamente. En Clínica Isla eliminamos las verrugas por papiloma mediante combinación de cáusticos, bisturí eléctrico, crioterapia, acupuntura… según la edad del paciente, localización o número de verrugas.
  • Micosis: infección por hongos. Pueden afectar a piel: dermatomicosis (frecuente la candidiasis o pie de atleta) y también a uñas: onicomicosis. El tratamiento de la onicomicosis lo realizamos con antimicóticos específicos tras realización de cultivo de la uña.
  • Hiperhidrosis y/o bromhidrosis: exceso de sudoración y/o mal olor en el pie.
  • Onicocriptosis o uña encarnada: causada por una uña deformada o por hiperpresión lateral en la lámina ungueal. Habitualmente se acompaña de inflamación e infección. Si la uña se corta oblícua podemos provocar que la molestia aumente y facilitamos que a medida que crece la uña la afectación sea más rápida. Por lo general existen 2 tipos de tratamiento:
    • Tratamiento conservador: se usan en estadíos iniciales y consiste en tratamientos de reeducación de la uña, fresado y reconstrucción de canales ungueales, ortonixia…
    • Tratamiento quirúrgico: existen diferentes técnicas que con anestesia local permiten tratar la afectación de manera eficaz y con una rápida recuperación.
  • Las grietas y eccemas también son frecuentes.

Las causas de estas alteraciones pueden ser diversas: el uso de calzado inadecuado, movimientos al pisar, deformidades en articulaciones del pie, infecciones bacterianas o fúngicas….por lo que la valoración y diagnóstico por parte del podólogo es fundamental.

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