CARILLAS

En odontología, las carillas son la técnica mediante la cual se pueden corregir determinados defectos en los dientes: tamaño, forma, coloración, desgaste o deformación en el esmalte.

Para ello, es preciso la realización de un análisis estético-facial que detalle las características y necesidades personales de cada paciente. Sólo así se puede minimizar y, en algunos casos, evitar el tallado previo de las piezas.

Existen dos tipos de carillas:

Por un lado, las carillas de porcelana son unas láminas de mínimo grosor confeccionadas a medida para ser cementadas en cada pieza dental. Así, podemos darles el tamaño, forma y color adecuados. La técnica de colocación exige un mínimo tallado del esmalte (0,5 a 0,8 mm), si bien en ciertos casos no es necesario.

El primer paso es un examen estético-facial detallado, tras el cual  se procede, si es necesario, al tallado, posteriormente se colocan unas carillas provisionales, paso previo para cementar las carillas definitivas en unas dos semanas después. Cabe destacar que la gama de colores es muy amplia, por lo que la naturalidad en la sonrisa está totalmente garantizada.

Por otro lado, existen las carillas de composite; estas se realizan con una pasta de resina compuesta que puede adherirse de forma directa sobre cada pieza dental, para posteriormente ser modelada con la forma y color deseados.

Aunque cuenten con la desventaja de cambiar de color con el tiempo, haciendo que sean necesarios pequeños retoques periódicos, las carillas de composite cuentan con muchas ventajas para el paciente: no es necesario tallar los dientes y pueden realizarse en un solo día, siguiendo un proceso rápido y totalmente indoloro, además de ser completamente personalizables.